Popol Vuh, El Relato Más Antiguo de la Creación

Publicado: 9 noviembre 2009 de Mechas en Arte y Cultura, Historia, Interesante
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Todos sabemos el famoso relato que nos menciona la biblia acerca de la creación, del agua, la vida, la naturaleza, los animales,etc. Muchas culturas del mundo alrededor de la historia se han refugiado y tratado de explicar un origen del todo, entre una de las más antiguas que se tenia datado era la china entre otras, pero lo más importante de todo es que comparten cierta simitud en todo el proceso de la creación, entonces ahi entran las siguientes preguntas: ¿Cúal es el relato de la creación más antiguo? o ¿Quién copio a quién?

Muchos hemos escuchado sobre los relatos de los mayas que decir ultimamente de las tan sonadas profecías mayas que estan muy de moda en la actualidad, los sucesos catastroficos que se centran en el próximo año 2012, pues bien ahora les vengo a presentar otro relato muy interesante sobre la creación desde el punto de vista de la civilización maya, pero esto no es interesante, sino que el Popol Vuh es el relato de la creación más antiguo que se tenga datado, alrededor de 300 años A.C., el escrito se encontro pero no se le tomo gran importancia porque pensaban que era un relato de la creación más hasta que encontraron vestigios prehispanicos que confirmaban su veracidad y lo mas importante de todo, su originalidad.

El Popol Vuh o Popol Wuj (El nombre quiché se traduciría como: “Libro del Consejo” o “Libro de la Comunidad”), es una recopilación de varias leyendas de los k’iche’s, un reino de la civilización Maya al sur de Guatemala; más que un sentido histórico tiene valor e importancia en el plano religioso. De hecho se le ha llamado el Libro Sagrado o la Biblia de los mayas k’iche’s.[1]

Es una narración que trata de explicar o contar de alguna manera el origen del mundo, la civilización y los diversos fenómenos que ocurren en la naturaleza.

Historia.

Se desconoce la existencia de una versión original del Popol Vuh, según Delia Goetz: “Deberíamos suponer que sería un libro de pinturas con jeroglíficos que los sacerdotes interpretaban al pueblo para mantener vivo el conocimiento del origen de su raza y los misterios de su religión.”. Según Fray Francisco Ximénez la primera versión escrita fue elaborada en lengua Quiché utilizando caracteres del alfabeto latino a mediados del siglo dieciséis. Según él dicha versión permaneció oculta hasta 1701, cuando los mayas quiché de la comunidad de Santo Tomás Chuilá (hoy Chichicastenango, Guatemala) le mostraron la recopilación de sus historias y mitología.

Se desconoce el nombre del autor de esta primera versión pero Fray Francisco Ximénez, al notar la importancia del documento, decidió traducir el texto al idioma español, asegurando la fidelidad del escrito. Su versión está estructurada en 2 columnas, en una estaba la versión quiché; y en la otra la traducción de Ximénez. La primera versión fue una traducción demasiado literal y resultó muy confusa y oscura. Luego escribió una segunda versión menos literal que incluyó en su “Historia de la Provincia de Santo Vicente de Chiapa y Guatemala” que terminó en 1722.

Los trabajos de Ximénez permanecieron archivados en el Convento de Santo Domingo hasta 1830 cuando fueron trasladados a la Universidad de San Carlos de Guatemala. En 1854 fueron encontrados por el austriaco Dr. Charles Scherzer, quien en 1857 la publicó en Viena bajo el título primitivo “Las Historias del origen de los indios de esta provincia de Guatemala”.

El sacerdote y misionero Charles Étienne Brasseur de Bourbourg sustrajo el escrito original de la universidad, lo llevó a Europa y lo tradujo al francés. En 1861 publicó un volumen bajo el título de “Popol Vuh, Le livre Sacré et les mythes de l’antiquité Américaine”. Él fue quién le dio el nombre.

El libro original fue vendido al coleccionista Alfonso Pinart, más tarde su viuda lo vendió a su vez al etnólogo Otto Stoll, posteriormente fue comprado por Edward E. Ayer, quién lo devolvió a América. Actualmente la primera traducción de Ximénez al castellano, y su “Manuscrito de Chichicastenango” se encuentran en la Biblioteca Newberry, en Chicago, Estados Unidos.[2]

La localidad de Santa Cruz del Quiché, fue fundada por los españoles que sustituyeron a Q’umar Ka’aj, la capital del reino k’iche’. Juan de Rojas y Juan Cortés, aparecen citados en el libro como los últimos integrantes de la generación de los reyes k’iche’.

Su Originalidad como texto maya.

Muchos de los estudiosos aceptan que fue escrito por los mayas en la época prehispánica y que contiene mitos originalmente contados. Para ello algunos arqueólogos se han esforzado en encontrar las narraciones del Popol Vuh en las estelas mayas del período prehispánico, otros aseguran que fue escrito en lengua maya con caracteres latinos con base en la tradición oral, pero dado que el texto de Ximénez procede de la época colonial algunos niegan esos orígenes.

Estudiosos como René Acuña han puesto en duda que el contenido reflejado en el Popol Vuh sea realmente maya, pues señala: «[…] el Popol Vuh es un libro diseñado y ejecutado con conceptos occidentales. Su unidad de composición es tal, que da pie para postular un solo recolector de las narraciones. Y no parece que éste haya sido un autodidacta espontáneo nativo, que se puso a redactar las memorias de su nación». Se debe tener en cuenta que el libro fue utilizado para evangelizar a los indios en su momento.

Para apoyar esta teoría se basa en ciertos errores de transcripción que comete Ximénez al trasladar el texto, lo cual revela su desconocimiento de la lengua quiché. Señala categóricamente Acuña: «Si la fidelidad con que Ximénez copió y tradujo el texto quiché fuera el criterio para establecer la autenticidad del Popol Vuh, habría, de inmediato, que declararlo falso. Enumerar a detalle todos los desfiguros que Ximénez introdujo podría justificar un trabajo de páginas cuyo número no se puede cuantificar.  Ante la imposibilidad de efectuar aquí un examen pormenorizado de las traducciones que hizo Ximénez del Popol Vuh, tendré que limitarme a decir que son desiguales y muy infieles, y que el fraile omitió traducir un elevado porcentaje del texto. Mi apreciación se basa en el minucioso análisis comparativo que he realizado de las primeras 1180 líneas del Popol Vuh con las dos versiones españolas de fray Francisco. Pero mi intención no está dirigida a desacreditar la competencia lingüística de este religioso, sino a hacer manifiesto que, con el escaso conocimiento de la lengua quiché que poseía, resulta natural que haya desfigurado la obra al copiarla».Al poner en duda la capacidad de Ximénez de manejar la lengua mayanse se abren una serie de interrogativas: ¿qué tan seguros podemos estar de que el Popol Vuh es un texto original maya si solo tenemos actualmente la versión de Ximénez?

Es posible abrir cuestionamientos acerca de la existencia de un libro original de procedencia prehispánica. O bien que fue escrito apoyados en la tradición oral. Su muy cercana analogía con el Génesis de la biblia hace pensar que su escritura estuvo dirigida por frailes cristianos. Así mismo, la aparición de las genealogías que se extienden hasta la época colonial hacen imposible que el original que copió Ximénez pertenezca al período prehispánico.

Fuente: Wikipedia.org

Parte del programa Tercer Milenio donde hablan del Popol Vuh.


 

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