A mí no me engañan, para amar a alguien se necesita corazón y en México no hay político que lo tenga.
Los publicitados matrimonios de Enrique Peña Nieto con la “Gaviota” Angélica Rivera y de César Nava con Patylú lucen a toda vista como estrategias urdidas desde el poder político y mediático para ganar votantes hacia la carrera presidencial.
Y yo saludo semejante porquería con una caricatura:



